El
detemédico
En diciembre, mi perro
tenía frío, yo también lo tenía. Por cierto, yo soy un detective gallego por la
noche. Además, también soy médico, el mejor.
A mi me van los
desafíos, por eso llevo 850 operaciones de riesgo, 250 acabaron en muerte.
Tenía un pez, pero
murió. Pero ese mismo día, adopté una supermiñoca.
Bueno, vamos a lo
importante: tomé los medicamentos y salí de casa. Había decoraciones navideñas.
En ese momento, pensé en irme a Nueva York, no sé por qué, la verdad.
Después, crucé el
puente, acaricié al caniche y entré en la consulta.
Conozco a un tipo que
hace magia. Lo llamé por si podía alegrar a los enfermos. Tenía trucos nuevos.
Eran las 11:00 y nos
entraron a atracar. Corrimos peligro, pero, al final, yo solo le obligué a bajar
el arma y a irse, gracias a mis dotes de detective.
No tuve ninguna
operación y, a las 19:00, volví a casa. Esa noche no tenía ningún crime.
Llegué a casa, me
duché, cené y me fui a dormir.
Y así es mi día.
Porque soy el detemédico: médico de día, detective por la noche.
Así es, soy el mejor
del mundo.
Peixe y súpermiñoca
Había una vez un peixe y una súpermiñoca que eran muy amigos. Comían siempre juntos.
En diciembre, una noche navideña, en Nueva York ocurrió una desgracia: súpermiñoca murió, porque la mataron de un pisotón. Era como si todo el mundo se le echara encima.
Aquel día fue muy duro para el Peixe.
Pasaron días, años y nunca olvidaría a su amiga, la súpermiñoca.
Aquella desgracia se quedó grabada en su memoria.
El Peixe tuvo que ir al médico y le recetaron varios medicamentos; aproximadamente 250.
El Peixe fue al sitio donde había muerto su amia aquel día, saltó de un puente y cayó sobre una piedra. Así, murió el Peixe.
En el cielo, se encontró con súpermiñoca y le dio un súper abrazo. Su felicidad fue inexplicable.
Adán)

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